Aerilwen Plumabrumosa

 Este modelo de hechicera elfa silvana en águila (o halcón) es la primera miniatura que he podido pintar en 2026. Hay una más y algo de escenografía, pero ese es el ritmo que la vida me permite llevar actualmente. De hecho, últimamente, los arreones que doy de pintura son gracias a torneos y eventos, a los cuales me gusta ir con miniaturas totalmente pintadas, como en el caso del último y primer torneo de The Old World que jugué en el Orco Rojo.

 Esta vez casi se me logra ir con todo un contingente pintado de Elfos Silvanos (de hecho a día de hoy la misma lista estaría al completo). Sin embargo, me queda un saber agridulce por no haber podido aspirar a tener uno de los ejércitos mejor pintados debido a que muchos de los modelos que incluía (Jinetes Salvajes o de Kurnous, Dragón Forestal, Jinetes del Bosque y algunos modelos de la Guardia del Bosque) fueron pintados por un niño de 15 - 20 años sin mucha técnica, pero con mucha pasión: yo.
 
 Desde entonces, el nivel de mi colección ha aumentado considerablemente. Todavía queda mucho por andar, pero por fin considero haber alcanzado una más que aceptable capacidad artística en el mundo de las miniaturas. Muestra de ello es esta hechicera montada en un ave gigante: Aerilwen Plumabrumosa, mi hechicera que últimamente me acompaña en todas las partidas de The Old World que tengo el gusto de disfrutar.

 El nombre Aerilwen Plumabrumosa significa Hija del Viento o Doncella del Viento en Sindarin. Un apelativo muy apropiado para una elfa que acostumbra a ir al combate montada en su Halcón de Guerra. De hecho, el sobrenombre Plumabrumosa hace referencia a su condición de jinete de halcón y de hechicera. Su historia se remonta a apenas unos años antes del Gran Invierno, cuando sus padres, asentados en los profundos y florecientes valles de Argwylon, fueron bendecidos con una única hija tras años de comunión con el bosque. Por sus venas corre sangre de la mística tierra de Hoeth, por lo que Aerilwen heredó la afinidad con el Aethyr (los vientos de la magia), influenciada además en este caso por las fuerzas del bosque. No es de extrañar que la joven elfa comenzase a realizar sortilegios que hasta entonces muchos de los más veteranos hechiceros de su estirpe, como Alatariel o Corisal, eran incapaces de replicar. Su hechicería estaba mucho más ligada con los espíritus del bosque que la de los conjuradores que se habían criado en Ulthuan. Pero Aerilwen no era la única que mostraba estas habilidades. A la mezcla de magia del bosque y los conocimientos arcanos de la Alta Magia proveniente del otro lado del Gran Océano se la comenzó a conocer como Saber de la Naturaleza.

 A medida que Aerilwen iba perfeccionando sus dotes mágicas, poco a poco su conocimiento sobre las raíces del mundo y su vínculo con Athel Loren también se acrecentaba. Las desconfiadas dríades, los alegres duendes y hasta las bestias salvajes encontraban en la hechicera una alma afín, tan unida al bosque como ellos mismos. Con cada cambio de luna, el tiempo que Aerilwen pasaba bajo la protección de sus semejantes menguaba, mientras que aumentaba su atracción por los rincones más ocultos que muy poco en Athel Loren transitaban.

 Convertida ya en parte indivisible del bosque, Aerilwen expandió sus fronteras allí donde las Raíces del Mundo le permitían viajar. Su hogar ya no era Argwylon, ni Cyred-Athem, aunque su corazón seguía volviendo a menudo al hogar de su familia. Tras haber recorrido la mayor parte de Athel Loren, Aerilwen también forjó lazos con los espíritus de Avelorn, Laurelorn y bosques aún más recónditos y extraños. No importa cuan lejos esté, pues su vínculo con la foresta que le vio nacer hace que sienta hasta el más mínimo cambio de cada una de las plantas que allí crecen, por lo que está en constante comunicación con su pueblo. En las contadas ocasiones que la Estirpe Queltarin requiere de su ayuda, Aerilwen lo hace como "Plumabrumosa" a lomos de un imponente Halcón de Guerra, sobrenombre que se ha ganado entre sus semejantes por surcar los cielos cuando marcha a la guerra.

Hechicero silvano en Halcón de Guerra.
 Hoy en día no existen miniaturas de Aedas Mágicos o Cantores de los Árboles (así se conocen a los distintos tipos de hechiceros de los Elfos Silvanos en castellano) oficiales montados en bestias del bosque, más allá de los desactualizados modelos de 5ª edición del hechicero silvano en Halcón de Guerra y el que montaba un Corcel Élfico. Durante 6ª edición, años de la última renovación de personajes de este tipo para Elfos Silvanos, las miniaturas de hechiceros que se esculpieron fueron todas de modelos a pie. Espectaculares, sí, pero a pie. Es por ello que a falta de alternativas, somos muchos los coleccionistas de esta facción que hemos tenido que optar por marcas alternativas y la impresión 3D a la hora de montar a nuestros hechiceros en alguna de las monturas permitidas para ellos; Unicornios, Corceles Élficos, Águilas Gigantes y Halcones de Guerra.

 Por suerte, llevaba años siguiendo el buen hacer de una empresa española de miniaturas: Last Sword Miniatures. Ya había comprado alguno de sus modelos silvanos y sabía que sería cuestión de tiempo que sacaran miniaturas para ocupar esos vacíos miniaturiles dejados por Games Workshop para los Elfos Silvanos. Fue así como en 2024 llegaron los diseños de sus 'Spellsingers' en águila y en ciervo, todos ellos con la misma hechicera con poca ropa, báculo astado y corona de plumas. Tenía claro que ESA sería la miniatura que utilizaría en futuras contiendas (hasta entonces había tenido que usar un Jinete de Halcón genérico para representar al Aeda en mis partidas).

 Tras probar en el campo de batalla cada una de las opciones posibles, la que más me gustó por movilidad, visión y adaptabilidad fue la del hechicero montado en Halcón de Guerra. Fundamentalmente por dos motivos: por su movilidad y su visión de 360º al tratarse de Caballería Monstruosa y no de Monstruo, como ocurriría si montase en Águila Gigante. Equipada con Familiar Hechicero; para poder elegir los 3-4 hechizos que me interesan, y el Anillo Rubí de Destrucción; sin el que no se puede salir de casa en esta edición, mi Aeda Mágico se encarga de desencadenar toda clase de invocaciones y protecciones para el resto del ejército de la Estirpe Queltarin. En la mayoría de ocasiones, pago también por hacerle de la Estirpe de los Tejedores de Encantamientos; para contar con una especial de 5+, y el Colgante de Duramen; para tener acceso al Saber de la Naturaleza.

 La verdad es que pintar este tipo de miniaturas tan únicas y originales es un auténtico placer. Tal y como decía al principio de la entrada, tengo ya un nivel de maestría suficiente como para probar ciertas luces y técnicas en personajes que les otorguen el protagonismo que merecen en el campo de batalla. A diferencia de otros Halcones de Guerra pintados anteriormente, quise que el patrón de plumas de la montura de Aerilwen fuese más claro que el de los jinetes guerreros que montan comúnmente a estas criaturas. Con técnicas nuevas como las 'Contrast' y otras más clásicas como las luces y las tintas, el resultado fue el de un halcón con unos colores marrones claros y algunos detalles azulados en las puntas de sus alas remeras y timoneras.

 En cuanto a la hechicera en sí, el torso desnudo me daba un pequeño margen a la imaginación para probar un sutil tatuaje tribal, muy propio de la idiosincrasia de los Elfos Silvanos. Por supuesto, las plumas que adornaban su diadema, así como aquellas que colgaban de pulseras, el bastón y el colgante, seguirían los mismos patrones que las plumas de su montura; marrones claros con puntas azuladas. Además, quise incluir el morado típico que utilizan algunos de los personajes de la Estirpe Queltarin, como símbolo de nobleza y estatus. Con ese salvajismo de la propia miniatura y la mezcla de colores usados, espero haber logrado representar una adepta hechicera del Saber de la Naturaleza de Athel Loren.

 Para terminar, y como es siempre habitual, comparto una serie de imágenes de la miniatura desde otros ángulos a fin de que no se escape ningún detalle al espectador más minucioso. Espero que os guste tanto como me ha gustado a mi. Ahora solo espero que pueda hacer mejor papel en la batalla, aunque en la mayoría de ocasiones, no ha sido culpa suya, sino de su general.

¡Hasta pronto!





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