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sábado, 17 de enero de 2026

Rugido de Stromson


  El Rugido de Stromson ha sido la última miniatura que pinté durante el año pasado. Me hubiese gustado aprovechar a publicar esta entrada a finales del 2025, y así hacer un breve repaso del hobby durante los pasados doce meses, pero las Navidades son fechas difíciles para sacar algún rato libre pese a que la mayoría estemos de vacaciones. No obstante, a poca gente le interesa si mi año ha sido bueno o malo o si he cumplido los propósitos que me marqué. Aquí se viene a ver miniaturas, a leer algo de trasfondo y a descargarse Cartas de Magia, fundamentalmente.

 Hoy, con un mes de retraso, es el turno de este Cañón Enano incluido en la caja de inicio de 7ª edición (hace ya casi dos décadas). Al igual que el resto de enanos de esa colección, el pobre ha estado ocupando parte del cajón de la vergüenza de la marea gris hasta hace bien poco. Por lo menos ahora podrá rugir con determinación en el campo de batalla.

 La autoría de la pólvora en el mundo de Warhammer Fantasy no fue cosa de los catayanos, sino de los Enanos allá por el -420 según el Calendario Imperial. En un primer momento se usó para la destrucción de rocas y la demolición de túneles, pero apenas 50 años después, comenzaron a diseñar los primeros prototipos de Cañones Enanos. Durante milenios, dos para ser exactos, los Enanos guardaron escrupulosamente la receta para crear pólvora en el Viejo Mundo, pero a partir del año 2000 del Calendario Imperial, las armas de fuego se expandieron primero por el Imperio y poco después al resto de naciones humanas. Y, pese a llevar apenas contando con este tipo de armamento menos de tres siglos, los Cañones y los Ingenieros imperiales ya superan a sus homólogos Enanos en cuanto a reglas en The Old World.

 Y es que no quiero desperdiciar esta oportunidad para implorar a los Dioses Ancestros que irrumpan en la empresa de Nottingham, repartan unos cuantos mamporros, zarandeen a un par de jefes y exijan el fin de que los Cañones Imperiales y Catayanos sean más eficientes y potentes que los que cuentan con el sello de calidad del Gremio de Karaz Ankor. El agravio comparativo es digno de incluirse en el Dammaz Kron.

 Volviendo al Rugido de Stromson. Este Cañón Enano posee un diseño más compacto que el de sus hermanos de forja para poder ser más fácilmente transportado y tener mayor relevancia en las batallas subterráneas, donde los espacios y las distancias menguan considerablemente. Norfi Stromson fue un Ingeniero Enano que dedicó su vida, su destreza y sus conocimientos al servicio de los túneles inferiores de Karaz-a-Karak. A lo largo de su trayectoria contribuyó al descubrimiento de nuevas vetas de diferentes materiales, entre los que destacaron minas de gromril y oro, así como a cerrar y fortificar accesos abandonados y peor, ocupados por Skavens y Goblins. Tras su muerte, muchas de sus creaciones pasaron al Clan Barbacuarzo, al que honró durante su larga y próspera vida, y al que estuvo siempre unido por parentesco.

 Hoy en día, el Rugido de Stromson es manejado por descendientes directos de Norfi, quienes no permiten su uso por parte de nadie más, ni si quiera de otros miembros del Clan Barbacuarzo o del Gremio de los Ingenieros. Nadie conoce mejor que ellos las intrincadas actualizaciones y cambios que su antepasado hizo al Cañón de Stromson, y mucho menos cómo activar las runas que en él se inscribieron. Por ello, cada padre se encarga de inculcar conocimientos básicos de ingeniería armamentística a sus hijos, despertando en la mayoría de ellos el interés, incluso la obsesión, por las armas de pólvora y otros dispositivos y artilugios del todo intrincados de hacer funcionar.

 En batalla, el Rugido de Stromson acude con su dotación de tres intrépidos guerreros aprendices de Ingeniero, y siempre con la Runa de la Forja inscrita en la boca del cañón, para proteger al diseño de Stromson y a sus descendientes de posibles eventualidades. Su misión es clara, si bien los Cañones Enanos ya no son lo destructivos que eran antes, siguen siendo una pieza fundamental para lidiar con determinadas unidades enemigas como Monstruos y personajes sin protección, en esencia. Basta con colocarlos en un lugar estratégico desde el que puedan otear la inmensidad del campo de batalla y abarquen un campo de visión por el que ninguna criatura de más de 2m quiera dejarse ver sin arriesgarse a recibir un cañonazo.

Vista frontal de un Cañón Enano del videojuego Total War: Warhammer.

 Pobres Enanos. Tanto en el mundo de Warhammer Fantasy, como en mis manos son una raza en declive, olvidada. Fueron los primeros en llegar y los primeros condenados a desaparecer. En mi caso, no les prestaba atención desde 2018, fecha del último post dedicado a estos humanoides barbudos y supongo que última miniatura que pinté de mi primer ejército. Tengo que confesar que desde que descubrí los Elfos Silvanos poco o muy poco de Enanos he pintado, pese a lo agradecidos que son en comparación con los habitantes del bosque. Pero en un tan buen año de pintura no podía dejarles de lado. Tenían que formar parte de este mini proceso de resurrección personal en el hobby. De modo que reservé los dos últimos meses para darles un poco de amor. ¿Qué podía pintar que siempre utilizase en mis batallas con el Clan Barbacuarzo y que no supusiera pintar más de 5 miniaturas? Pues una de las 6 piezas de artillería imprimidas atesoradas en el maletón negro. Junto con otros modelos pintados en el paleolítico de esta aventura como pintor.

 Quise mantener los colores clásicos del clan: azul real, rojo sangre y blanco cráneo en cada uno de los componentes, sin dejar de transmitir esa heterogeneidad que presentarían las tropas de cualquier ejército medieval, llevando sus propios ropajes y armaduras. También quise probar técnicas nuevas como el efecto óxido del 'Nihilakh Oxide' de la gama 'Citadel Technical'. Aunque no se aprecia mucho su aplicación en el resultado final, la verdad. También quise innovar con una peana reglamentaria para el formato del juego de The Old World, de 50x50mm y con algunos detalles del otro cañón de plástico, como un telescopio de precisión (donde practicar en el pintado de lentes), y unas balas de cañón algo distintas a las clásicas. Una munición distinta para objetivos diferentes, según lo requiera el transcurso de la partida.

 Y tras ello llega esta entrada a su fin. Como siempre, un poco de trasfondo, un chorrito sobre el proceso de pintura y unas gotas de estrategia para cada modelo de miniatura. Quiero seguir pintando Enanos, pues he ido bastante rápido y se obtienen resultados muy potables, pero ahora estoy más enfrascado con la escenografía que nunca. Así pues, veremos qué comparto próximamente, aunque lo más seguro es que entre medias veamos más Cartas de Magia de la mano de las FAQs inminentes.

 Con todo unas imágenes más del Rugido de Stromson y de su dotación.

¡Hasta pronto!







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