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jueves, 30 de diciembre de 2021

La Procesión de la Ciudad Perdida

 No tenía muy claro cómo designar al Carro de Cadáveres de la Hueste Maldita de Mousillon, pues no es algo a lo que se le suela renombrar normalmente. Es el Carro de Cadáveres y ya está, pero eso no va conmigo. Todas mis miniaturas tienen un trasfondo detrás y esta no iba a ser menos. De modo que tras echar un vistazo a localizaciones y lugares de interés de la ciudad ducal de Mousillon, revisando suplementos de Warhammer Fantasy Rol como Baronía de los Condenados y Caballeros del Grial, me decanté por La Procesión de la Ciudad Perdida.

 Y es que siempre vi este modelo de miniatura como una especie de templete más que como un carro al uso, de esos que van tirados por algún tipo de bestia y en el tramo final se lanzan a la carga con cuchillas y todo el peso del armatoste. El paso firme pero lento y silencioso de los Zombis puede asemejarse más, en cierto modo, a los desfiles mortuorios del dios Morr.

 Con esta entrada nos despedimos hasta el próximo año. Más abajo encontraréis fotos adicionales de la Procesión de la Ciudad Perdida así como el significado de su grotesco nombre, junto con algunos detalles más de este tipo de unidades.

 Como siempre, lo primerísimo que tengo que hacer es agradecer a Marta García el pintado de esta macabra miniatura. Los tonos pálidos pero rosados de los Zombis me encantan, pues reniego de  esos colores verdes o grises que suelen utilizarse en algunos modelos. Viéndolo con retrospectiva, me hubiese gustado ensamblar este modelo con la matriz de 'Fuego infernal', pues es la opción que más me gustaría utilizar en el campo de batalla. No obstante, la mejor opción hubiese sido utilizar imanes con el propósito de intercambiar el 'Fuego infernal' y la 'Piedra impía' al gusto, ahora que domino el arte del magnetismo como Polaris y Magneto.

 Desde su salida, allá por 2008 con el libro de ejército de Condes Vampiro para 7ª edición, me enamoré de esta figura. Me recordaba mucho, no sé por qué, a la escena de Los Caballeros de la Mesa Cuadrada en la que Eric Idle paseaba por una aldea medieval al canto de ¡traed vuestros muertos! Bien podría ser él quien va en lo alto del Carro de Cadáveres. Insisto, miniatura muy apropiada tanto para un ejército de cadáveres como para simbolizar los estragos de la peste.


 Y llegamos ahora sí, a desentrañar los misterios del sobrenombre de este Carro de Cadáveres, o Carromato, como son conocidos en Bretonia. En el propio codex de Condes Vampiro de 8ª edición se menciona que en el folklore bretoniano son conocidas las canciones sobre carros que extraen la esencia vital de los vivos cuyos cuerpos inertes se arrastran y trepan a bordo del carro para unirse a una procesión eterna de muertos. ¿Pero qué es eso de la Ciudad Perdida? Pues en la ciudad de Mousillon hay zonas que quedaron devastadas por el asedio que el propio Rey de Bretonia comandó para purgar la ciudad corrupta. Estas ruinas, al norte del río Grismiere y sobre todo en los alrededores del Palacio Ducal, fueron abandonadas por los vivos y quedaron sin reconstruir. Allí toda clase de cosas oscuras han hecho de las ruinas su hogar, dándose a conocer hoy en día este conjunto de barrios y rúas como la Ciudad Perdida.

 Los No Muertos caminan por las calles de la Ciudad Perdida. Los buscatesoros suelen enfrentarse regularmente contra Zombis, Esqueletos y Necrófagos tras los muros de Mousillon, pero todos ellos saben que, en los días de bruma espesa, los tañidos de campana solo pueden significar que más vale esconderse o huir, o ellos también formarán parte de la Procesión de la Ciudad Perdida.




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