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viernes, 24 de junio de 2016

Don José de Mesnada

Don José de Mesnada
 Continuando con el proyecto estaliano, hoy presento a uno de los numerosos personajes con los que cuento entre mis filas: Don José de Mesnada, un veterano Maestre de Campo capaz de manejar cualquier imprevisto en el campo de batalla, tal y como se espera de un general de su condición.

 Son muchas las miniaturas de estilo "conquistador" esculpidas por las distintas marcas de fantasía a 28mm. La mayoría de estas miniaturas son modelos individuales con un grado de diferenciación elevado respecto del resto de miniaturas, por lo que no son aptas para ser incluidas en alguno de los regimientos de infantería estaliana. En este caso nos encontramos con una miniatura de la gama Occidentales de Hell Dorado, más concretamente con el modelo de Francisco Vargas, Capitán. Es decir, la propia empresa francesa nos está indicando que es una figura de un español en un mundo de miniaturas fantásticas, lo que se traduce como una excelente elección para cualquier ejército estaliano.

 Por su pose, su cetro de mando, su yelmo emplumado y su larga barba denotando una experiencia en batalla sin precedentes, tenía claro que Don José de Mesnada debía ser el primer Maestre de Campo que añadiría a los Manchados de Palantta.

 Esta miniatura de un general estaliano está pintada por Jesús García, en uno de los primeros encargos que le solicité. Como Maestre de Campo, y por lo tanto un subordinado más del noble de Palantta, Don José de Mesnada viste los colores del señor que le da de comer a él y a sus camaradas, es por ello que porta una capa morada con una luces y un degradado insuperables, además de unos calzones blancos que junto al morado conforman el esquema de colores de la casa de Palantta. La coraza es de acero simple con detalles de una cruz en rojo mientras que la barba es de un color rubio con ausencia de canas, indicando que el personaje no es tan viejo como cabría esperar.

 En cuanto a su trasfondo, Don José de Mesnada pertenece a una familia de buena cuna que desde un primer momento fomentó y educó al joven José en las practicas militares. Pronto ingresó en la academia de oficiales y no pasó mucho tiempo en ser promovido a Capitán. Su primeras maniobras al frente de un ejército tuvieron lugar en Remas, como general de las tropas defensoras magrittanas aliadas de los tileanos de Remas en un asedio por parte de los príncipes de Miragliano y Luccini. Tras esta batalla fue ascendido a Maestre de Campo por el mismísimo Gonzalo de Aquilas para ocuparse de un destacamento propio dentro de las fuerzas de la Confederacion Estaliana Unida. Tras varias victorias frente a los pielesverdes en los Reinos Fronterizos volvió a Estalia con la fama que le merecía y un nombre entre los mejores Maestres. Sin embargo esta fama poco duró, ya que sus problemas con la bebida y el juego hicieron que Don José de Mesnada pasara a ser conocido por Pepe Mesonadas, y con ello se desvaneció toda su fortuna y renombre.

 Por suerte el destino quiso brindar a José Mesnada una segunda oportunidad. Tras una época de vagabundeo por las Montañas Irrana, quiso Myrmidia que coincidieran en una venta de la serranía Don José de Mesnada y el heredero de una casa nobiliaria de Aslegio, Blasco de Palantta. Esta venta sufrió la incursión aquella noche de un grupo de bandoleros antes de que Pepe Mesonadas llevase apenas consumida una jarra de vino tinto. Los bandoleros irrumpieron en la casa cogiendo a los guardaespaldas del noble por sorpresa y degollándolos, para acabar extorsionando al posadero y al noble. Gracias a que los sentidos de José Mesnada aún no estaban del todo embotados, pudo desenfundar su espada escondida entre los jirones de su andrajosa capa y de un barrido acabar con dos de los bandidos. El último rufián, y líder de la banda, tras verse en inferioridad huyó a la desesperada. Sabedor de que sin la ayuda de Don José de Mesnada quizás no hubiera conservado ni el dinero ni el gaznate, Blasco de Palantta ofreció a éste entrara formar parte de sus filas, a cambio de una ducha y atuendo apropiados, así como de una paga cuidadosamente gestionada por su familia para evitar que el renovado Maestre de Campo volviera a caer en la deshonra del juego y el vino.

 Hasta aquí la breve historia de esta miniatura. Como siempre os dejo alguna imagen más, sobretodo de esa magnífica capa morada.