Barra de Menú

jueves, 17 de septiembre de 2015

Orondruil Yematemprana

"Miniatura" de Orondruil Yematemprana
 Nunca había tardado tanto tiempo en pintar una miniatura. Entre que los esquemas de colores no me convencían y me tocaba volver a repintar algunas partes por completo, que la cantidad de detalles es ingente, que no sé usar ni tengo aerógrafo, el desánimo a causa del tiempo prolongado con la misma miniatura y que ha sido extrañamente reducido el tiempo que he pasado en mi taller de pintura particular, al final desde que compré y decidí empezar a pintar esta miniatura, han transcurrido la friolera de 14 meses. Y para colmo sigue sin convencerme del todo...

 Pero después de todo, al fin puedo mostrar a Orondruil Yematemprana, un imponente Hombre Árbol de Athel Loren. La imagen de la derecha se corresponde a la vista que realmente me hubiera gustado poner en el frontal de la peana para inspirar temor en los enemigos. Sin embargo, ya que la peana de los nuevos Hombres Árbol o Treemen es más estrecha y el ensamblaje de la miniatura deja poco margen de cambio, parece que la miniatura esté mirando hacia un lado cuando se encara contra una unidad.

 "Habitante del Valle de Luna y aliado ocasional de los elfos de Queltarin, Orondruil Yematemprana es uno de los Hombres Árbol más jóvenes. Siempre está alerta defendiendo los claros de los incursores que irrumpen desde más allá del bosque, pues no ha conocido los apacibles días antiguos. Esta percepción a través de los años ha llevado a Orondruil a mantener una mejor relación con los elfos que con sus semejantes, pues sabe de primera mano la importancia que desempeñan los elfos para la supervivencia del bosque.
 Al igual que el resto de espíritus de Athel Loren, Orondruil Yematemprana descansa durante los fríos meses de invierno, pero a diferencia de la mayoría de Hombres Árbol, antes de que las nieves en las altas cumbres de las Montañas Grises se fundan en caudalosos ríos, Yematemprana despierta de su hibernación."

 Tras esta breve introducción, como ya es habitual, llega el turno de comentar su finalidad táctica en el campo de batalla. Hoy en día es dificilísimo ver a un jugador de Elfos Silvanos con Dríades, Arbóreos u Hombres Árbol debido a la inexplicable reducción de su atributo de Fuerza que experimentaron con la renovación del ejército, aunque las malas lenguas (entre las que me incluyo) lo atribuyen a que antes todo el mundo compraba espíritus del bosque y los arqueros a pie y a caballo apenas se vendían. Yo por mi parte me parece una de las unidades más características del ejército de Elfos Silvanos, y nunca puede faltar en mi lista. Puede que no entre en la definición de unidad "difusa", pero me encanta lo bien que queda en el campo de batalla. Cabe mencionar que una de las primeras partidas jugadas con la nueva edición, gracias a la nueva regla especial Golpe ruidoso de los Hombres Árbol, conseguí cambiar el trascurso de la batalla a mi favor al aniquilar a un Príncipe Elfo Oscuro montado en su Pegaso negro con los objetos mágicos típicos que le hacen casi indestructible.
 Y para terminar toca hablar del largo proceso de pintado. Cuando vi las novedades de Elfos Silvanos hace ya más de un año, todas me enamoraron salvo  la renovación del Hombre Árbol/Milenario/Durthu, me parecían árboles demasiado humanos, no espíritus dentro de árboles. Aunque pronto me di cuenta de que las diferentes miniaturas en un mismo ejército eran positivas y otorgaban más realismo a un contingente, además seguro que traían piezas sobrantes para hacer más conversiones. Y vaya que sí traían como ya mostré con Darmedul el Anciano.

 Quería que los tres Hombres Árbol de mi colección tuvieran un esquema distinto; uno con esquema verde, otro marrón y otro gris, simulando distintas cortezas o etapas de un árbol. En un principio empecé a pintar a Orondruil de Marrón, pero no conseguía satisfacerme el resultado, por lo que desistí y empecé de nuevo a pintarlo con una base verde. Poco a poco iba pintando los distintos detalles de uno u otro color. Error. Queda demasiado artificial, por lo que homogeneicé las hendiduras místicas de la corteza del Hombre Árbol, y debería haber hecho lo mismo con los duendes que recorren el cuerpo de este espíritu del bosque.
 Una novedad de esta miniatura, que empezaré a incluir a partir de ahora, es el distinto pintado de la tierra y la base de la peana por un marrón claro.
 En fin, fue una labor tediosa ir dando distintas luces y sombras a las distintas partes más secas y más verdes del árbol-humano gigante. De modo que no me explayaré más y dejo que las imágenes hablen por sí solas. Por cierto, lamento la calidad de las imágenes.